La gracia de Dios también se expresa en el deseo y el ateísmo de Luís Buñuel

Sea como sea, está claro que la teología es una de las grandes líneas del cine buñueliano. Víctor Fuentes llega incluso a detectar –dos fases– en cuanto a su relación con la religión. La primera es aquella que más se comenta al hablar de Buñuel, la de un –ateísmo militante– que se enfrenta a toda su educación jesuítica. Sin embargo, a medida que transcurren los años, según Fuentes, Buñuel hace –un retorno a la religión– y comienza el –ciclo teológico– de su cine: –Nazarín–, –Viridiana–, –El Ángel Exterminador–, –Simón Del Desierto– y –La Vía Láctea–. Este último film, que cumple cincuenta años este 2019, es para muchos biógrafos de Buñuel la –summa– de su cine teológico. Inspirado en –Historia erudita de los heterodoxos españoles– (1880–1882) de Menéndez Pelayo, el director va repasando las diferentes herejías a lo largo de la historia de la iglesia y por primera vez hay un cuestionamiento directo a las ideas de Sade donde este, tras torturar a una niña, intenta convencer a la menor de que Dios no existe. Basado en un hecho real que cuenta Buñuel, –La Vía Láctea– es un film ambiguo que nos muestra cómo –la fe de la débil niña, más fuerte que la fe del carbonero, conmueve al espectador mucho más que el ateísmo total de Sade–, nos dice Víctor Fuentes. /// Dani Sazo nos habla hoy en entrelineas.org sobre " en el artículo "Belle de Jour: Buñuel y la fuerza del deseo" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/belle–de–jour
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