El libro de Harold Lindsell dio nombre en 1976 a la batalla por la Biblia y hacía de la adopción de la inerrancia el criterio para ser o no evangélico en un planteamiento bastante simplista y confuso
Para ser justos, Packer no entró nunca en la política que hay detrás del debate con su rivalidad institucional. Algunos ven en la controversia un conflicto entre el sur y el norte de Estados Unidos, o incluso el intento de la Escuela Evangélica de Divinidad de Trinity de tomar el lugar de Fuller, como principal centro teológico post–fundamentalista. Todo muy americano, como observan. En la práctica, la palabra "inerrancia" significa algo distinto a cada persona. Por ejemplo, veamos cómo afecta esto a la cuestión de la evolución. Packer, defensor de la "inerrancia", dice: "No puedo ver en la Escritura, en los primeros capítulos de Génesis o en otro sitio, nada que tenga que ver con la teoría de la evolución en ningún sentido". Puesto que "la Escritura nos ha sido dada para revelar a Dios, no para tratar temas científicos en términos científicos, por cuanto no usa el lenguaje de la ciencia moderna". Así que "las teorías científicas no pueden d...