Se hizo adicto a las pastillas, intentó robar farmacias, se volvía paranoico con una pistola encima, e incluso provocaba accidentes, por lo que estuvo en la cárcel siete veces.
Como tantos norteamericanos, Cash siguió todos los "rituales de paso", para llegar a ser evangélico, siendo incluso "bautizado por el Espíritu Santo" en una experiencia pentecostal y bautizado varias veces en agua. Decidió volver a consagrarse, confirmando su fe en un templo de Nashville en 1971, aunque alcoholizado, vio fracasar su matrimonio, se hizo adicto a las pastillas, intentó robar farmacias, se volvía paranoico con una pistola encima, e incluso provocaba accidentes, por lo que estuvo en la cárcel siete veces. En un sentido, la vida de Cash es un claro ejemplo de lo vacío de una fe basada en ciertas decisiones que uno haya hecho en un momento de su vida. Ya que como él mismo ha escrito: "en la vida cada día es un nuevo horizonte, y a pesar de que hoy puede que te sientas a las puertas del cielo, mañana puedes estar hundido en lo más profundo". El apasionante relato de esta odisea espiritual, lo escribió ya hace tiempo en una emocionante autobiografía, que con el titulo El hombre vestido de negro editó Clie en castellano, un año después de su aparición en inglés, en 1975. La versión que ahora publica Global Rhythm, la hizo al final de su vida con Patrick Carr. /// José de Segovia nos habla hoy en entrelineas.org sobre " en el artículo "Johnny Cash: El hombre vestido de negro" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/johnny–cash
http://dlvr.it/SPgN1m
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