La religión de Benito Pérez Galdós cien años después
En una de sus –Veintiocho cartas– a Pereda, Galdós le comenta a su confidente que –ninguna religión positiva, ni aun el catolicismo, satisface el pensamiento ni el corazón del hombre en nuestros días–. Este desencanto con la religión de sus padres se refleja claramente en sus novelas y no pasó desapercibida por sus lectores, entre los que había obispos que vieron en las novelas de Don Benito una amenaza para la religión cristiana. Sobre todo, si tenemos en cuenta que Galdós nunca tuvo reparos en descubrir las vergüenzas de feligreses y sacerdotes en sus novelas. Así nos encontramos con Muriel en –El Audaz– (1872) diciéndoles a los frailes que son "holgazanes, glotones, sibaritas, dueños de la mitad del territorio, disolutos, hipócritas". Y ya en su primera novela, –La Fontana de Oro– (1870) veíamos esta dura crítica al clero en la figura de Don Silvestre Entrambasaguas, un "clérigo carilleno, bien cebado, grasiento, avaro, algo tonto, mal teólogo y predicador tan campanudo como hueco–. Como recuerda Carlos Rodríguez López–Brea, –no más ejemplares– son los sacerdotes de –Gloria– (1877) y –La Familia de León Roch– (1884). Mientras Don Silvestre Romero sólo se preocupa por sus fincas y la caza, el confesor de la familia Roch y –de media Madrid–, el padre Paoletti, resulta ser un hombre sin escrúpulos, mentiroso y fanático. /// Dani Sazo nos habla hoy en entrelineas.org sobre "La religión de Benito Pérez Galdós cien años después" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/galdos
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