El conservadurismo nacionalista de Eastwood molesta tanto como la perturbadora oscuridad de la perversión insana de los personajes de Polanski
La película que se llama en español –El oficial y el espía– tiene el nombre en realidad de –Yo acuso–, el título del artículo que el escritor Zola hizo para defender la inocencia de Dreyfus, el capitán del ejército acusado de espionaje por los prejuicios que dominaban la sociedad francesa entre el siglo XIX y XX, el periodo de la Tercera República. Para contar su historia, Polanski toma la perspectiva de Picquart, el coronel que va a dirigir el departamento de contrainteligencia. Al principio de su investigación el personaje de Jean Dujardin –cuyo físico parece sacado de esa época– es presa también de los prejuicios antisemitas que han mandado a Dreyfus a prisión perpetua en la Isla del Diablo. Los que intentan entender la película de Polanski como una justificación de la acusación de violación que provocó su marcha de Estados Unidos, ignoran que sigue las constantes de toda su obra. Vuelve a colaborar aquí con Robert Harris, el novelista británico que adaptó ya El escritor (The Ghost Writer, 2010) –para mí, una de las mejores películas de la pasada década–. En esta ocasión el director de La semilla del diablo (Rosemary´s Baby, 1969) y Chinatown (1974) hace una obra más clásica que nunca. A algunos les resultará tediosa, pero a mí me ha impresionado su corrección y austeridad en este tiempo de fuegos de artificio. Fue premiada por el festival de Venecia, a pesar de la oposición de la presidenta del jurado, la argentina Lucrecia Martel –lo que le da, para mí, todavía más valor–. /// José de Segovia nos habla hoy en entrelineas.org sobre "Yo y mis prejuicios según Eastwood y Polanski" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/yo–y–mis–prejuicios
source https://www.entrelineas.org/revista/yo-y-mis-prejuicios
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