No se extrañe nadie pues si este mismo Señor llena su casa con los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos
Y frente a esa realidad es alentador entender que este pastor sin parentesco, trata a las desprotegidas ovejas con esmerado cuidado y lo hace además teniendo en cuenta su dolor, pues la –hará descansar–. Al final, llegado al cielo y la tierra nueva, no se dedicará a darle palmaditas en la espalda diciéndole que no ha sido para tanto, o relatando cómo los sufrimientos de otros eran aún mayores –Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos– (Ap. 21:4). –Porque el Cordero que está en medio del trono –dice el mismo apóstol Juan– los pastoreará, y los guiará a fuentes de agua de vida, y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos– (Ap. 7:17). –Confortará mi alma–, añade el salmista para describir la trascendencia del trato de su Señor. Porque su trato no se limitará, como ocurre con algunas de las más bien intencionadas empresas políticas, a cubrir nuestras necesidades básicas del cuerpo, dejando de lado las carencias de nuestra alma. No, Dios no actúa así de cruelmente con nosotros. Ni tampoco es como muchos religiosos que privan al necesitado de un vaso de agua por ser esta una necesidad demasiado básica. /// Pablo Fernández nos habla hoy en entrelineas.org sobre "Salmo 23: Una declaración de dependencia" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/salmo–23
source https://www.entrelineas.org/revista/salmo-23
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