Ese centro neurálgico de la bohemia, que ha pretendido ser siempre París, como centro de la vanguardia artística, atrajo a la llamada generación perdida estadounidense a los cafés y fiestas
Para este guionista de Hollywood, que es Gil –insatisfecho con su trabajo, y dudando si de verdad se ve casado con la práctica Inez, en una lujosa mansión de Malibú–, París no es la fiesta que se imaginaba en sus sueños de nostalgia por un pasado desconocido. Allen ha encontrado por fin su mejor trasunto en este frustrado novelista que interpreta un Owen Wilson, que ha dejado de intentar ser un joven Robert Redford, para encarnar al maniático cineasta de Brooklyn, en su deseo de escapar de una realidad que no le gusta, en un mundo que le aburre y entristece. –La vida está llena de soledad, de miseria, de sufrimiento y de infelicidad– –dice el genial Alvy Singer en la película que desvela el genio de Woody Allen, Annie Hall (1976) – –y además termina demasiado pronto–. En su exilio europeo, el director neoyorquino continúa conjugando su pesimismo, bien en clave realista, al estilo de un nuevo Dostoievski, o con piezas cómicas de descuidado divertimento. En su magistral definición de comedia, el romanticismo de Midnight in Paris es tragedia más tiempo. La historia del cine está llena de viajes en el tiempo y relatos de nostalgia por un pasado perdido. A veces la idea es corregir los –errores– de la Historia, para que –subsanando– el pasado, desemboquemos irremisiblemente en un presente, que por ende nos lleve a un futuro mejor. En otras ocasiones el viaje nos hace descubrir que el pasado no era, como pensábamos, mejor que el presente. Esta es la experiencia del protagonista de la última película de Woody Allen, Gil, cuando se fuga a un tiempo y un lugar pretendidamente más feliz. ¿ERA PARÍS UNA FIESTA? Las deliciosas memorias de Hemingway, que convirtieron París en una fiesta continua, son evocadas por Gil en su fuga al consuelo de un tiempo perdido de plenitud idílica y ferviente creatividad. Cuando se nos presenta a esta pareja de prometidos, paseando por los jardines de Luxemburgo, nos sorprende la frase con la que comienza la película, al decirle (...) /// José de Segovia nos habla hoy en entrelineas.org sobre " en el artículo "Midnight in Paris: Woody Allen y la insatisfacción de" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/midnight–in–paris
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