Con la guerra civil, sería evacuado a Segovia, que luego recreará en muchas de sus novelas.

A pesar de ser un habitual de la tertulia del Café Gijón, el escritor era alguien más bien introvertido y enfermizo. Su primera novela, del año 54, Los Bravos, trata la misma soledad y aislamiento que vemos en el Libro de las memorias de las cosas. Se desarrolla además en el mismo escenario, el pueblo de Cerulleda, que hay en León en las montañas lindantes con Asturias. Todaví­a recuerdo la madrugada en que lo acabé de leer, en la cantina de la estación de tren donde se cambiaba de ví­a para ir a Francia. Como en su quinta novela –sobre los protestantes españoles que viví­an dispersos por esa zona–, Los Bravos tiene un protagonista colectivo y utiliza una técnica de construcción de acciones paralelas y simultáneas. La obra, que está ahora también publicada en una edición de estudio de Cátedra, fue especialmente bien acogida por la crí­tica. En los años sesenta, su literatura se hace cada vez más intimista con Laberintos y El hombre de los santos, que recibirá el prestigioso Premio de la Crí­tica. /// José de Segovia nos habla hoy en entrelineas.org sobre " en el artículo "Jesús Fernández Santos y el libro de las memorias de las cosas" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/jesus–fernandez–santos–ii
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