La visión de su propia miseria le lleva a identificarse con un hombre tan despreciable como James Earl Ray
Sus recuerdos me han trasladado a los años de adolescencia, cuando yo iba también con mis padres en el Expreso Lusitania. Como él, a mí también siempre me han gustado los trenes y he hecho a menudo el recorrido nocturno de Madrid a Lisboa –desde los años 70 hasta su desaparición en 1995–. Al final, la comodidad era mayor, pero al salir de la estación de Santa Apolonia con la luz incipiente de la mañana y las gaviotas sobrevolando el Tajo, te sobrecogía con una impresión que tienes pocas veces en la vida. Tal vez la primera vez que salí de la Estación Central de Amsterdam, o cuando llegue a la estación de Santa Lucia en Venecia, y bajando los escalones, me encontré frente al Gran Canal" "Una luz como la de Lisboa no la habían visto nunca mis ojos –escribe Muñoz Molina–. Alumbrados por ella los colores tenían una cualidad atenuada: el azul del cielo y el rojo de los tejados, los azules y verdes y amarillos de los muros castigados por la intemperie marítima; el brillo de los azulejos; las flores rojas y abiertas en las copas de grandes árboles tropicales con troncos como lomos de paquidermos." /// José de Segovia nos habla hoy en entrelineas.org sobre " en el artículo "Antonio Muñoz Molina: La sombra de King y su asesino" ❤ ¿Te parece interesante? Para saber más puedes seguir leyendo en entrelineas.org/revista/james–earl–ray
http://dlvr.it/SygWDY
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